Cédula de la reina Isabel
Declaró a los indígenas vasallos libres de la Corona y prohibió maltrato y esclavitud sin guerra considerada legítima. Las armadas disfrazaron entonces las capturas como «rescate»: intercambio comercial forzado de oro.
Esta página reúne la crónica de Urabá y Necoclí a partir de actas notariales, libros de cargo y data, y probanzas del Archivo General de Indias. Hay violencia histórica. Se nombra con rigor, no con espectáculo.
Antes del nombre colonial, el pueblo Tule (Cuna) llamó a este litoral Ozigana: cultivo de piñas. El dato no es adorno turístico: sitúa a Necoclí en un mapa indígena de maíz, sal, algodón y oro, el corredor cultural y comercial del golfo hacia 1500.
El 20 de enero de 1510, Alonso de Ojeda desembarcó en la orilla oriental del golfo, en ese asentamiento, hoy vereda Cañaflechal de Necoclí (Antioquia). Allí alzó el Fuerte de San Sebastián de Urabá, primer intento de poblamiento europeo permanente en Tierra Firme.
Fuente: crónica forense de Urabá y Necoclí; lengua Tule; AGI Patronato 27.
Dos cédulas reales, con intenciones encontradas, explican por qué Urabá se volvió teatro de captura.
Declaró a los indígenas vasallos libres de la Corona y prohibió maltrato y esclavitud sin guerra considerada legítima. Las armadas disfrazaron entonces las capturas como «rescate»: intercambio comercial forzado de oro.
Autorizó esclavizar a nativos «rebeldes, caníbales y belicosos», en especial a quienes usaban flechas envenenadas. En Urabá, el curare se convirtió en la excusa jurídica para las naborías: trabajo forzado que financiaba las armadas.
Móvil geopolítico. El golfo no era un accidente costero: era la puerta a la cuenca del Atrato, al rumor de un templo de oro en la serranía —el Dabeiba— y a los yacimientos de Buriticá. Oro, poder y codicia organizan la ruta.
Alonso de Ojeda (Torrejoncillo del Rey, Cuenca, hacia 1466-1470) encarna al hidalgo sin fortuna del tardío Renacimiento.
Sirvió como paje de don Luis de la Cerda, duque de Medinaceli. En 1493, por el obispo Juan Rodríguez de Fonseca, embarcó en el segundo viaje de Colón. En La Española capturó al cacique Caonabo. Desde 1499 lideró los Viajes Andaluces con Juan de la Cosa y Américo Vespucio. Quería un señorío propio en Tierra Firme.
La Junta de Burgos dividió la costa continental. Fernando el Católico otorgó a Ojeda la Gobernación de Nueva Andalucía, del Cabo de la Vela a la mitad oriental del Golfo de Urabá. Diego de Nicuesa recibió Veragua (Castilla del Oro). Juan de la Cosa fue teniente general y alguacil mayor. Las capitulaciones exigían dos fortines de piedra en el territorio y otros dos en Jamaica, isla nodriza. La Corona financió armaduras ligeras, pólvora y flete de pobladores civiles.
AGI, Indiferente General, Legajo 415 y 1961.
Ojeda zarpó de Santo Domingo con unos 300 hombres. En la bahía de Cartagena desoyó a De la Cosa y atacó Turbaco: más de 100 españoles muertos, De la Cosa acribillado con flechas de curare. Con Nicuesa, Ojeda «castigó» a los indígenas de Cartagena y metió la armada en el golfo para consolidar Nueva Andalucía.
AGI, Patronato, 27.
El nombre honra a San Sebastián, mártir asaeteado: un amuleto para sobrevivir al veneno de las flechas. La leyenda colonial imagina una fortaleza de piedra de 12 hectáreas. Los registros y las prospecciones del ICANH (Alberto Sarcina) dicen otra cosa:
Ojeda fue herido en una pierna. Ordenó dos planchas de hierro al rojo vivo para quemar el veneno. Sobrevivió y quedó disminuido.
AGI, Patronato, 27 · ICANH.
El asedio de los Urabaes fue implacable. Flechas con «yerba» de 24 horas, hambre y enfermedad destruyeron la expedición.
Aproximadamente. Restos en fosas comunes de la selva de Cañaflechal, excavadas de prisa por hombres debilitados.
Ojeda partió a Santo Domingo a pedir auxilio. Dejó las ruinas a un cabo entonces oscuro: Francisco Pizarro, con orden de resistir 50 días más.
Ojeda naufragó y murió pobre en el Monasterio de San Francisco de Santo Domingo en 1515. Pizarro evacuó a 42 supervivientes en dos bergantines. En el mar hallaron a Martín Fernández de Enciso. Iba de polizón Vasco Núñez de Balboa.
Balboa conocía la margen occidental por un viaje con Rodrigo de Bastidas (1501): tierras fértiles, maíz, y —lo decisivo— indígenas que no usaban veneno en las flechas. Cruzaron el golfo, derrotaron al cacique Cémaco y a finales de 1510 fundaron Santa María la Antigua del Darién. El fuerte de Necoclí fue incendiado y borrado por los Urabaes. Durante 25 años la costa oriental quedó bajo su dominio exclusivo.
En mayo o junio de 1535, el capitán Alonso de Heredia (hermano de Pedro, fundador de Cartagena) llegó con 200 hombres. Eligió una sabana limpia e inauguró la villa en el mismo lugar geográfico del casco urbano actual de Necoclí.
Ya no era un fuerte temporal: calles, plaza mayor, capilla, cabildo y solares de labranza.
El sostenimiento pacífico se debió a Julián Gutiérrez y su esposa Isabel (Isabelita), mujer de la nobleza urabae, emparentada con los caciques de la culata del golfo. Gutiérrez hablaba la lengua. La alianza permitió el asentamiento y el trueque de comida y oro por hachas y machetes de hierro.
El modelo de «paz por parentesco» colapsó cuando Pedro de Heredia, por el oro, desautorizó a Gutiérrez, encarceló a Alonso y asaltó pueblos nativos. Isabelita y Gutiérrez fueron llevados a Cartagena en tres buques. Hacia 1550, Buenavista se despobló.
AGI, Justicia 971 · Patronato 26, R.1.
Desde Buenavista, el oidor y juez de residencia planeó en 1538 una de las entradas terrestres más duras del periodo.
| Hito | Qué ocurrió | Móvil aurífero |
|---|---|---|
| Necoclí (Buenavista) | Enero de 1539. Abasto, huestes, herraje de caballos. | Puerta del golfo. |
| Serranía de Abibe | Montaña húmeda. Pérdida de pertrechos, caballos y hombres por fiebres, despeñaderos y emboscadas. | Acceso a Dabeiba. |
| Valle del río Cauca | Marcha continua. Hostigamiento con macanas y flechas. Saqueo de maíz y uso de cargueros capturados. | Minas de Buriticá. |
| Cali, 1540 | Encuentro con tropas de Jorge Robledo. Primer plano descriptivo del interior de la Nueva Granada. | Conexión al Pacífico. |
Vadillo escribió al emperador Carlos V que los «ásperos y fragosos caminos» impidieron campamentos permanentes. Su relación abrió la colonización minera de Antioquia.
AGI, Audiencia de Santa Fe, Relación de Vadillo, 1539.
Tres fuerzas vaciaron Urabá y llenaron el Sinú:
Doña Francisca Baptista, heredera con títulos reales, financió iglesias y misiones y fue llamada «pacificadora y conquistadora» de Urabá. Surgieron pueblos de indios: San Sebastián de Urabá (Pueblo Nuevo), San Nicolás de Bari, Momil, Muesi. En 1721, Francisco Velásquez, hablante de lenguas indígenas, fundó un pueblo priorizando mano de obra nativa.
Urabaibos y darienes casi desaparecen de su región original y se funden con sobrevivientes zenúes. Tolú (con Sinú y San Benito) es la única zona donde la población indígena crece: de 1.796 (1675) a 4.562 (1732), un 167 por ciento.
Quien quiera contradecir esta crónica debe ir al documento, no a la leyenda.